Conceptos sobre el sistema financiero

Eduardo Morgan Jr.
opinion@prensa.com

En días pasados este medio publicó un excelente reportaje relacionado a lo que está haciendo el Gobierno para acordar y firmar tratados que eviten la doble tributación (TD) con países con los cuales nos interesa tener este tipo de convenios. Ya el de México no solo se firmó sino que, al ratificarse por la Asamblea Nacional, se convirtió en la Ley 24 de 31 de Mayo de 2010.

La desesperación que privó en los últimos días del gobierno anterior, para motivar a Estados Unidos a ratificar el TPC, puso en peligro nuestro centro financiero. Se les ofreció firmar un convenio de intercambio de información fiscal y reformar el régimen de sociedades anónimas, para que ambos dejaran de ser atractivos, ello en beneficio de nuestros competidores del cartel de la OCDE. Vivimos, además, la experiencia de una carta a la OCDE que el gobierno anterior supuestamente había consensuado con el Colegio de Abogados, la Asociación Bancaria, la Cámara de Comercio y otras asociaciones y que, al llevarla a Washington, fue sustancialmente modificada, eliminando de ella todo aquello que protegía a Panamá de las aviesas intenciones de ese cartel.

Como dije en otra ocasión, “nos salvó la campana”, cuando el nuevo gobierno descartó que Panamá firmara convenios de intercambio de información fiscal que no nos traían beneficios y, además, significaban claudicar la soberanía fiscal y volver a la época de las colonias y el protectorado.

A los que aún no se han dado cuenta de que Panamá no solo es un estado independiente, sino un país importante en el concierto de las naciones, y a los que sostenían que nadie firmaría con nosotros TD, que debíamos resignarnos a los convenios de intercambio de información fiscal (casi todos señalaban que el mundo se acababa, si se iban las bases militares), tendrán que aceptar ahora que la dignidad sí paga. Haber recuperado las orillas del Canal ha tenido y seguirá teniendo un impacto económico enorme y los TD también los tendrán.

La bofetada que el actual gobierno le dio al cartel de la OCDE al no hacerle caso, no nos ha perjudicado, al contrario ha llevado al mundo a fijarse en nosotros, al reconocimiento por parte del FMI por la seriedad de nuestro centro financiero, y a que las tres empresas calificadoras más importantes nos otorguen grado de inversión, con todas las ventajas económicas que esto conlleva.

Una vez que leí el TD con México, envié a Frank de Lima y a su equipo negociador un correo de felicitación por esos logros del cual copio unos párrafos:

“En el tratado y en el protocolo se protegen los intereses de nuestro centro financiero por las condiciones que deben cumplirse por el país requirente para la obtención de la información, que no son otras que el respeto a la soberanía y al sistema jurídico del país requerido. Con este Convenio ustedes han demostrado que Panamá, como país independiente y soberano, no tenía por qué someterse a la OCDE, ni firmarle a los miembros de su cartel los infames convenios de intercambio de información fiscal que significan la claudicación de la soberanía y que solo son impuestos a colonias o países no plenamente soberanos. Como panameño me siento orgulloso de la conducta digna de nuestro gobierno que, con su firmeza y buen manejo de las relaciones diplomáticas y comerciales, supo poner a salvo a nuestro centro financiero internacional”.

Volviendo al reportaje, debe quedar claro que no somos un paraíso fiscal. No tenemos leyes fiscales que discriminan entre nacionales y extranjeros, como sí las tienen Estados Unidos y otros países de la OCDE para atraer inversiones extranjeras, al no cobrarles impuestos y dando anonimato total a los inversionistas.

Debo insistir en que la OCDE no es una organización internacional, es un cartel o think tank de países ricos que lo que persigue es eliminar la competencia a sus socios de países como Panamá. No hay que hacerle caso a sus listas grises, negras o blancas. Nunca han aclarado por qué sus socios –verdaderos paraísos fiscales– no están en ellas. La ley de retorsión no es una novedad nuestra. La tienen todos los países y se aplica a diario. La nuestra se inspiró en la ley de EU conocida como el Retalation Statute. Es una pena que no se haya aplicado, seguro que de haberlo hecho no estaríamos en ninguna lista. Aplicarla fue una promesa de campaña del actual gobierno y esperamos que, de ser necesario, esa promesa se cumpla.

El caso de Francia es penoso, el Banco Nacional de París estaba feliz en Panamá y su gestión era exitosa. Si han cerrado por presiones de la OCDE ¿cómo se explica que las operaciones las compra un banco canadiense, también de la OCDE? Pobre Francia, cómo añoramos, nosotros y el mundo a De Gaulle.

prensa.com Panam� – Opini�.

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